CONSTELACIONES
FAMILIARES
SABADO 18 DE JULIO
LA INMENSIDAD
"Nuestros viajes interiores van a la profundidad. Hacia nuestra profundidad.
Hacia nuestro centro. Y también hacia la inmensidad. Experimentamos nuestro
recogimiento de dos maneras. En la primera, nos vamos hacia un punto interior, un
centro en el cual se condensa todo lo que se mueve a su alrededor. Que está
ahí, por más lejos que haya estado anteriormente.
En la segunda, nos vamos desde ese punto central, hacia la inmensidad pero sin perder
el contacto con el centro. Como si este centro se orientara hacia fuera y se
expandiera, y al mismo tiempo atrajera todo hacia sí.
El amor del espíritu, el amor espiritual, se despliega desde el centro, se
aleja hasta el último extremo y es, al mismo tiempo, recogido y expandido.
Mientras que el recogimiento se experimenta a veces como algo con peso y densidad
porque recoge todo en sí, el movimiento hacia la inmensidad y en recogimiento
total se experimenta como si expandiéramos los brazos para respirar.
En esta inmensidad nos percibimos como despertándonos. Entusiastas, asintiendo
a todo y a todos tal como son. Nos sentimos leves, suaves y ligeros, como el sol de
primavera que brilla sin calentar demasiado, sin obligar a nadie a soportarlo. Esta
inmensidad la vivenciamos ante todo en el camino hacia afuera. Nuestro viaje interior
fue como una preparación para el viaje hacia afuera, nuevamente hacia otros
seres humanos y para el amor amplio, nuevo. Que conectado con el centro, descansa en
sí mismo y con los otros. Y está ahí. Simplemente es."